Como bien señalaba Crunch en los comentarios del anterior post sobre las películas, series de televisión y videojuegos que habían calcado las claves estéticas y argumentales de Indiana Jones, uno se pregunta hasta qué punto se les puede reprochar a este tipo de productos su naturaleza de fotocopias, sucedáneos baratos y vulgares refritos nacidos al rebufo del éxito de la saga original, cuando en realidad la tal saga en cuestión, a decir verdad, no sólo tenía bien poco de original, sino que ella misma es el resultado de un cóctel de influencias que en muchas ocasiones traspasan la categoría de homenaje y se acercan al más descarado arte del corta-pega-y-colorea-que-a-ver-si-cuela. Como reza el dicho, quien roba a un ladrón… Los propios Spielberg y Lucas han admitido, al menos por lo que se refiere a determinados aspectos de su obra, que durante su gestación llegaron a quemar los cabezales del vídeo revisando películas antiguas en busca de inspiración, convertidos ellos mismos en arqueológos a la caza de tesoros ocultos. Esto es como el efecto iceberg: imagínense lo que no admiten. Mientras que en las webs que enlazaba ayer se han dedicado a señalar con el dedo a los hijos copiones de Indy, en Cinematical, precisamente, se hacen eco de las raíces y fuentes de Indiana Jones, tanto de los créditos reconocidos por sus responsables como de otras probables referencias que manejaron, analizando de paso los elementos concretos que tomaron prestados de cada película. Yo, para que no se diga, les añado unos vídeos que así lo atestiguan.

La desmitificación del icono empieza, irónicamente, por una de sus más emblemáticas señas de identidad. Y es que el característico atuendo (sombrero y cazadora de piel) que ha quedado indefectiblemente asociado al personaje, no deja de ser una apropiación, además sin grandes variaciones, como salta a la vista, del guardarropía que Charlton Heston ya lució por partida doble en 1954 en “El secreto de los incas” (vídeo) y en la aún más popular “Cuando ruge la marabunta”, en tanto que su complemento sado-maso, el látigo, y más concretamente su particular uso, lo heredaría de algunos seriales televisivos de los años 30 dentro del subgénero de capa y espada, como “Zorro rides again” (vídeo) y “La legión del Zorro” (vídeo). Las demandas de paternidad se multiplican si dejamos a un lado el look más superficial del héroe y nos detenemos a desgranar la cosecha de conceptos ajenos que acumula la saga dentro de la trayectoria del género. Así, mientras que algunas producciones de los 40 como, por ejemplo, “Perils of Nyoka” (vídeo), “Secret service in darkest Africa” y “La mujer tigre” (vídeo) se encuentran en la base de la tradición de las aventuras en la jungla, uno de los precedentes que más y de manera más obvia han marcado a Indiana Jones es el clásico de 1950 protagonizado por Stewart Granger y Deborah Kerr “Las minas del Rey Salomón” (vídeo). Curiosamente, ayer comentábamos que una adaptación posterior de esta novela de H. Rider Haggard era uno de los calcos más descarados de las aventuras del popular arqueólogo; ya tenemos la paradoja del pez que se muerde la cola.

Algo similar ocurre en el caso de otros largometrajes señeros como “El tigre de Snapur” (vídeo) y “La tumba india” (vídeo), de Fritz Lang, o “El tesoro de Sierra Madre” (vídeo), de John Huston, de los que Lucas y Spielberg se sirvieron en bandeja muchos de los ingredientes y rasgos que conforman la dinámica argumental, el universo paisajístico y el estilo narrativo de su franquicia, adjudicándole además a “Only angels have wings” (vídeo), una cinta que Howard Hawks dirigió en 1939 y que tenía a Cary Grant como principal intérprete, el papel de primer borrador o germen de Indiana. Por otro lado, la influencia que ejercieron títulos como la épica “Gunda Din” (vídeo) o el western de John Ford “La diligencia” (vídeos) va mucho más lejos todavía, convirtiéndose en piezas clave para la construcción de determinadas secuencias. Por supuesto, la última entrega tampoco se libra de los homenajes ni del saqueo de ideas. Ahí tenemos, sin necesidad de rebuscar demasiado, a un Shia LaBeouf convertido en un remedo del motorizado Marlon Brando de “¡Salvaje!” (vídeo) o el uso que se hace de la arena en cierta escena, directamente sacada de “Tierra de faraones”, también de Hawks (vídeo). De hecho, sospecho que la lista que recogen en Cinematical aún se queda corta. Sea como fuere, la realidad siempre termina superando a la ficción, y, entre los progenitores intelectuales del Doctor Jones, tampoco hay que olvidar al arqueólogo nazi Otto Rahn, cuya pintoresca historia real inspiró al héroe interpretado por Harrison Ford.
En las imágenes: Fotograma de “El secreto de los incas” © 1954 Paramount Pictures, National Broadcasting Company y Darker Images Video. Todos los derechos reservados. Imagen de “Las minas del Rey Salomón” © 1950 Metro-Goldwyn-Mayer y Loew’s Incorporated. Todos los derechos reservados. Fotograma de “El tesoro de Sierra Madre” © 1948 Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados.


















