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Martes 22 Abril 2008

Ahora que Harrison Ford le ha pasado el plumero al sombrero de Indiana Jones, que Sylvester Stallone ha resucitado de sus cenizas por partida doble con “Rocky Balboa” y “John Rambo”, y que Bruce Willis ha recuperado el tono con “La jungla 4.0″, nada más oportuno que sacar a colación este cáustico sketch animado que lleva por título “The Geriatric Action Heroes”, y donde tres de los más populares héroes de acción de los últimos años salen de su plácido retiro y vuelven a la carga, aunque sea a la carga de un andador, para salvar al mundo de esa amenaza llamada Heather Mills.

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Por si no saben quién es esta buena mujer, algo que nadie en su sano juicio les reprocharía, les ayudará conocer que se trata de la conflictiva ex señora esposa de Paul McCartney, una antigua modelo de pasado turbio, bueno, más que turbio, diáfanamente desnudo, que, como la mayoría de pendones desorejados que creen que necesitan hacer un lavado de imagen, ahora se dedica a apoyar causas tan variopintas como las de los amputados por minas y los derechos de los animales. Volviendo al vídeo, la verdad es que las caricaturas están bien conseguidas, pero, más allá de eso, han sabido aprovechar la situación y algunos gags no tienen desperdicio.

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El número forma parte del programa satírico “Headcases” de la británica ITV, una especie de “Spitting image” (o de su versión española “Las noticias del guiñol”) pero que, en lugar de muñecos, utiliza la animación 3D. Tienen otras afiladas parodias a las que merece la pena echarles un vistazo, como ésta dedicada al choque de divismos entre una descocada Helen Mirren, Kate Winslet y Judi Dench, o esta otra que se ceba con la pareja Angelina Jolie y Brad Pitt, y más en particular con los celos dominantes de la primera y con su afán por coleccionar hijos adoptados multiétnicos como quien colecciona Barriguitas del Mundo.

En las imágenes: Fotogramas de “Headcases” - Copyright © 2008 ITV Productions. Todos los derechos reservados.

Lunes 7 Abril 2008

Otra corriente dentro de los títulos de crédito que ha ido captando nuevos adeptos con el tiempo y que, dada su rentabilidad, nunca se pasará de moda, es la de los “trepamuros” o “grafiteros”; es decir, aquellos que usan la superficie de una pared, ya sea real o generada por ordenador, como soporte material para el desfile de nombres que han participado en la película. Así como los objetos sirven para adelantarnos información sobre los protagonistas de la ficción que estamos a punto de ver, las paredes nos hablan acerca del escenario donde se desarrolla la acción, normalmente un entorno urbano, un edificio, un monumento o una casa, que en muchas ocasiones prácticamente ejercen como un personaje más dentro de la trama o tienen un peso muy específico.

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Seguramente todos recordaréis dos casos aún recientes que llamaron mucho la atención por su singular diseño en este sentido: por un lado, tenemos la introducción de “La habitación del pánico” de David Fincher, en la que los créditos del equipo toman la forma de enormes rótulos suspendidos sobre las fachadas de los edificios de una gran ciudad como Nueva York; por otro, la versión animada del “Hostage” de Bruce Willis, donde las letras aparecen como dibujadas o sobreimpresas a modo de carteles encima de construcciones, tapias, tableros, rejas y calles. En consonancia con el tono de cada cinta, la primera es más sobria, clásica y estática, pero también más majestuosa, refinada y desangelada, mientras que en la segunda, en su vertiente moderna, desenfadada y dinámica, los colores rojo y negro ayudan a avanzarnos los contenidos violentos del argumento de este producto de acción. Pues bien, como suele suceder, una vez más nos encontramos con que fue Saul Bass quien marcó la pauta de esta tendencia entre finales de los años 50 y principios de los 60. Primero lo hizo con los ya míticos títulos de crédito que realizó para el clásico de Alfred Hitchcock “Con la muerte en los talones”, protagonizado por el sin par Cary Grant: una red de líneas paralelas señala las coordenadas por las que se desplazan las letras —hay que recordar que el título original de la película es “North by northwest”—, hasta que finalmente el entramado se acaba convirtiendo en la fachada acristalada de un edificio sobre el que se refleja el tráfico.

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Un par de años más tarde usó una variante aladrillada y artesanal en los grafiteros créditos finales de “West Side story”: esta vez los nombres de los firmantes —nunca mejor dicho— se nos ofrecen escritos a mano sobre un muro, respaldadando de paso el ambiente pandillero en el que transcurre este emblemático musical de Robert Wise y Jerome Robbins. Aunque mañana pondré más ejemplos dentro de esta línea, así como algunas interesantes muestras que aportan cierta novedad a lo ya visto, empecemos con unas cuantas primas hermanas de las anteriores que nos han llegado últimamente. ¿Qué decir, por ejemplo, de los títulos de crédito de “Noche en el museo”, salvo que recuerdan sospechosamente a los mencionados de “La habitación del pánico” (podéis verlos en la sección “The Work” de la web del estudio responsable)? Quizás sirva como excusa que los dos pertenecen a la misma compañía… ¿Y sobre los del largometraje colectivo holandés “Allerzielen” y los del cortometraje de factoría británica “The stick up”? Ambos vuelven a darle vueltas al mismo recurso, si bien el primero —una cinta sobre las consecuencias del asesinato del cineasta Theo van Gogh— introduce como ingrediente adicional la marca de tiza que se traza alrededor de un cadáver —algo a lo que, de hecho, Saul Bass tampoco es del todo ajeno—.

Viene de:

En las imágenes: Detalle de los títulos de crédito de “West Side story” © 1961 The Mirisch Corporation, Beta Productions y Seven Arts Productions. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “La habitación del pánico” © 2002 Columbia TriStar. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Con la muerte en los talones” © 1959 Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Allerzielen” © 2005 Added Films International, Column Productions, De Productie, Isabella Films B.V., Lemming Film, Motel Films, Phanta Vision Film International B.V. y Stiching Allerzielen. Todos los derechos reservados.

Lunes 19 Noviembre 2007

The List Universe es, como deja bien claro su título, una web especializada en elaborar top tens en diferentes campos que van desde lo más curioso e interesante hasta lo más bizarro y frívolo. Como ocurre siempre en el caso de las listas, se podrá estar más o menos de acuerdo con su selección, o directamente nada en absoluto, pero si le echáis un vistazo a su sección de películas y entretenimiento, donde suelen incluir bastantes colecciones de vídeos, se puede hacer algún que otro descubrimiento que vale la pena. Hoy, por ejemplo, me he puesto a mirar su top 10 de anuncios con famosos, que publicaron hace ya algún tiempo. La mayoría están protagonizados por actores y actrices que por aquel entonces se encontraban en sus comienzos o que todavía no eran conocidos —algunos, incluso, aparecen de niños—, por lo que aún resulta más jocoso verlos con la perspectiva del tiempo. Casualidad o no, lo más llamativo del asunto es que todas las marcas que ayudaban a promover, pertenecen a productos que se llevan a la boca. Y no me sean malpensados, que en ninguno de ellos sale Jenna Jameson.

Así, tenemos a una súper repelente Sarah Michelle Gellar que, con tan sólo 8 añitos, promocionaba las bondades de Burger King; a Bruce Willis cantando y bailando en un porche al ritmo que le proporcionaba la cerveza Seagrams; a su ex mujer, Demi Moore, jugándose la vida en la cornisa de un rascacielos por una Cocacola dietética —como se puede comprobar, en aquella época ya perseguían intereses opuestos—; a Morgan Freeman de cháchara en un poste eléctrico con tal de vendernos las virtudes de Listerine; a un imberbe Brad Pitt apuntándose a la soleada y playera marcha de California vía Pringles; a Leonardo DiCaprio de niño, inflando los explosivos globos del chicle Bubble Yum; a Keanu Reeves en el papel de un camarero que sirve Corn Flakes para un banquete; a Matt LeBlanc, el Joey de “Friends”, utilizando el ketchup Heinz para ligar; a Meg Ryan, ya por aquel entonces todo un dechado de irritante cursilería, prestando su mejor sonrisa para la pasta de dientes Aims; a la pequeña Jodie Foster sumergida en un surrealista y horripilante comercial de McDonald’s; y, finalmente, a un jovencísimo Elijah Wood escapando de una desastrosa barbacoa familiar gracias a Pizza Hut.

En la imagen: Leonardo DiCaprio en el anuncio de Bubble Yum © Bubble Yum. Meg Ryan en el anuncio de Aim © Aim. Todos los derechos reservados.