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Lunes 14 Abril 2008

¿Qué ocurriría si alguien se hubiera entretenido eliminando digitalmente todas aquellas aves que aparecen en el clásico de Alfred Hitchcock “Los pájaros”? Pues, entre otras cosas, que sus protagonistas parecerían alelados que huyen de amenazas inexistentes, o que son atacados por entes incorpóreos. Además, obviamente, convendría ir pensando en otro título.

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Martijn Hendriks, que por el nombre no parece ser de Móstoles, ha hecho la prueba como parte de un proyecto llamado “Give us today our daily terror”, cuyos resultados pueden comprobar en los siguientes fotogramas y divertidos vídeos con escenas de la película original, pero ya sin los dichosos plumíferos. ¿Se referirán a esto cuando hablan de matar dos pájaros de un tiro?

En la imagen: Fotogramas de “Los pájaros” sin pájaros - Copyright © Martijn Hendriks. Todos los derechos reservados.

Miércoles 9 Abril 2008

En el anterior cromo de la colección comentaba cómo muchos de los títulos de crédito recientes que se apoyan, tanto en sentido figurado como materialmente, sobre paredes o arquitecturas más amplias, caso de los de “La habitación del pánico” y “Hostage”, no hacen sino recoger el testigo dejado por Saul Bass varias décadas atrás, y más concretamente el de sus clásicas creaciones para “West Side story” o “Con la muerte en los talones”. Otro trabajo cercano que se inspira en sus diseños es la secuencia introductoria de la comedia romántica “Hasta que la ley nos separe”, donde, sobre el fondo de una serie de planos urbanos en movimiento, las letras del equipo se van estirando hasta formar líneas paralelas, cuadros y redes, al tiempo que las imágenes se dividen en bloques y desplazan hacia los cuatro lados como cortinillas. Errr… bueno, más o menos; mejor verlo directamente. De hecho, así a lo tonto, a lo tonto, se convierte en una síntesis perfecta, pero en versión moderna, de muchas de las constantes de la obra de Bass: formas geométricas y figuras quebradas en constante movimiento —Pese a tratarse de una versión mucho más pobre, la apertura del thriller “Falsa identidad”, anterior a la primera, también echa mano a la misma tijera—.

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Tampoco el prólogo de los “Soñadores” de Bernardo Bertolucci escapa a los parentescos —de hecho, como decía mi compañera Almudena, la película entera está plagada de ellos—. Por mucho que aquí se cambien el cristal y el ladrillo por el metal de la parisina Torre Eiffel y se le añadan unas pinceladas de color, volvemos a toparnos con ese entramado como base por encima del cual descienden los créditos. Más letras estampadas sobre monumentos emblemáticos y con un intencionado tono retro, en los también llamativos títulos de crédito de “Good bye, Lenin!”, que ya nos ponían en antecedentes acerca del tema de esta película en la que Daniel Brühl se veía obligado a recrear la Alemania Oriental pre-caída del Muro para que su madre enferma continuara sumida en su burbuja comunista. Pero vayamos con un par de variaciones que, a pesar de seguir “dándose contra la pared”, supieron encontrar su propio estilo. Especialmente en el primer caso, porque si hablamos de títulos de crédito que se han ganado un espacio en la memoria por su originalidad y gracia, no podemos olvidarnos de la ya legendaria y exuberante animación, obra de Terry Gilliam, que servía como prefacio de “La vida de Brian”, el clásico del humor de los Monty Python. En este caso, no sólo se nos muestran los nombres de sus artífices grabados sobre piedra, sino que también son las propias letras, cayendo en plan Tetris, las que van construyendo los muros de esa Historia alternativa.

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Aunque mucho menos vistosa y colorista, también resulta ingeniosa la aportación psicodiagnóstica que nos trajo “Spider” de David Cronenberg. Tratándose de una cinta que se mueve dentro del opresivo y atormentado mundo interior de su protagonista, qué mejor idea que convertir las manchas de humedad y los desconchados de una vieja y sórdida pared en las manchas del Test de Rorschach. Por supuesto, en este grupo también incluiríamos las de “El orfanato”, pero a ésas ya las pusimos “de cara a la pared” por copiarse de “El rapto de Bunny Lake”. Otras veces las paredes son unas completas “iletradas”, pero el recorrido que emprende la cámara a través de ellas, sumergiéndose por laberínticos pasillos y habitaciones, nos permite ir entrando en el decorado y en el ambiente anímico donde tiene lugar la acción principal de un largometraje, como ocurría en otros dos ejemplos próximos: el muy alabado comienzo de “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet”, de Tim Burton —tras colarnos por una ventana, en la mejor tradición hitchcockiana, descubríamos las góticas y ensangrentadas interioridades (bueno, más que sangre, aquello era de puro bote Titanlux) de esa especie de “casa del terror” en su faceta gastronómica—, y el preámbulo de “Hellboy”, de Guillermo del Toro, también al rojo vivo, y que, dado que se trataba de la adaptación de un cómic, se ayudaba asimismo de la prensa escrita.

Viene de:

En la imagen: Detalle de los títulos de crédito de “Hasta que la ley nos separe” © 2004 DeAPlaneta. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Soñadores” © 2003 Lauren Films. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Spider” © 2002 Manga Films. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “La vida de Brian” © 1979 HandMade Films y Python (Monty) Pictures. Todos los derechos reservados.

Lunes 7 Abril 2008

Otra corriente dentro de los títulos de crédito que ha ido captando nuevos adeptos con el tiempo y que, dada su rentabilidad, nunca se pasará de moda, es la de los “trepamuros” o “grafiteros”; es decir, aquellos que usan la superficie de una pared, ya sea real o generada por ordenador, como soporte material para el desfile de nombres que han participado en la película. Así como los objetos sirven para adelantarnos información sobre los protagonistas de la ficción que estamos a punto de ver, las paredes nos hablan acerca del escenario donde se desarrolla la acción, normalmente un entorno urbano, un edificio, un monumento o una casa, que en muchas ocasiones prácticamente ejercen como un personaje más dentro de la trama o tienen un peso muy específico.

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Seguramente todos recordaréis dos casos aún recientes que llamaron mucho la atención por su singular diseño en este sentido: por un lado, tenemos la introducción de “La habitación del pánico” de David Fincher, en la que los créditos del equipo toman la forma de enormes rótulos suspendidos sobre las fachadas de los edificios de una gran ciudad como Nueva York; por otro, la versión animada del “Hostage” de Bruce Willis, donde las letras aparecen como dibujadas o sobreimpresas a modo de carteles encima de construcciones, tapias, tableros, rejas y calles. En consonancia con el tono de cada cinta, la primera es más sobria, clásica y estática, pero también más majestuosa, refinada y desangelada, mientras que en la segunda, en su vertiente moderna, desenfadada y dinámica, los colores rojo y negro ayudan a avanzarnos los contenidos violentos del argumento de este producto de acción. Pues bien, como suele suceder, una vez más nos encontramos con que fue Saul Bass quien marcó la pauta de esta tendencia entre finales de los años 50 y principios de los 60. Primero lo hizo con los ya míticos títulos de crédito que realizó para el clásico de Alfred Hitchcock “Con la muerte en los talones”, protagonizado por el sin par Cary Grant: una red de líneas paralelas señala las coordenadas por las que se desplazan las letras —hay que recordar que el título original de la película es “North by northwest”—, hasta que finalmente el entramado se acaba convirtiendo en la fachada acristalada de un edificio sobre el que se refleja el tráfico.

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Un par de años más tarde usó una variante aladrillada y artesanal en los grafiteros créditos finales de “West Side story”: esta vez los nombres de los firmantes —nunca mejor dicho— se nos ofrecen escritos a mano sobre un muro, respaldadando de paso el ambiente pandillero en el que transcurre este emblemático musical de Robert Wise y Jerome Robbins. Aunque mañana pondré más ejemplos dentro de esta línea, así como algunas interesantes muestras que aportan cierta novedad a lo ya visto, empecemos con unas cuantas primas hermanas de las anteriores que nos han llegado últimamente. ¿Qué decir, por ejemplo, de los títulos de crédito de “Noche en el museo”, salvo que recuerdan sospechosamente a los mencionados de “La habitación del pánico” (podéis verlos en la sección “The Work” de la web del estudio responsable)? Quizás sirva como excusa que los dos pertenecen a la misma compañía… ¿Y sobre los del largometraje colectivo holandés “Allerzielen” y los del cortometraje de factoría británica “The stick up”? Ambos vuelven a darle vueltas al mismo recurso, si bien el primero —una cinta sobre las consecuencias del asesinato del cineasta Theo van Gogh— introduce como ingrediente adicional la marca de tiza que se traza alrededor de un cadáver —algo a lo que, de hecho, Saul Bass tampoco es del todo ajeno—.

Viene de:

En las imágenes: Detalle de los títulos de crédito de “West Side story” © 1961 The Mirisch Corporation, Beta Productions y Seven Arts Productions. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “La habitación del pánico” © 2002 Columbia TriStar. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Con la muerte en los talones” © 1959 Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Allerzielen” © 2005 Added Films International, Column Productions, De Productie, Isabella Films B.V., Lemming Film, Motel Films, Phanta Vision Film International B.V. y Stiching Allerzielen. Todos los derechos reservados.

Martes 18 Marzo 2008

Aunque Alfred Hitchcock solía rodearse de muchos animales en sus películas —e interpreten esto como mejor les parezca… empezando, si lo desean, por él mismo—, curiosamente se hizo famosa una sentencia suya en la aconsejaba no trabajar nunca ni con perros ni con niños ni con Charles Laughton. Yo, por mi parte, les aconsejo que, siempre que vayan a ser capaces de responsabilizarse de ellos, no dejen nunca de compartir su vida con un chucho. Lo de adoptar a Laughton lo tienen algo más difícil. Reticencias al margen, no hay duda de que los canes han estado presentes en la Historia del Cine desde sus mismos comienzos, en la época muda, hasta nuestros días, y lo que te rondaré morena. Personalmente, no soy muy aficionada al uso de animales domesticados en películas, precisamente porque creo que ellos gozan, y deberían gozar, de una libertad que los humanos nunca alcanzaremos; pero al mismo tiempo es inevitable disfrutar con su presencia en la pantalla, siempre que sea en unas circunstancias dignas —y es que los muy bestias son unos auténticos robaplanos—.

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Por tristes casualidades de la vida, ésta ha sido una semana muy animal en nuestros blogs. Como homenaje a nuestros mejores amigos y, de paso, a todos aquellos que hubieran merecido una suerte mejor que acabar abandonados junto a una carretera, quiero dedicarle el siguiente vídeo a la perrita Sonic, a Joaquín —al que aprecio a pesar de ser mi compañero— y a su hermana. Se trata de un precioso y sentido recorrido por los 112 años de perros en el cine, desde 1895 hasta 2007. Por supuesto, entre las decenas de peludas estrellas que aparecen en el montaje no faltan Rin Tin Tin, Lassie, Colmillo Blanco, Toto, Verdell, Shiloh o Beethoven, aunque sí he echado de menos a los callejeros de “Mi tío”, a Cujo, a Idefix, a Milú, a los 101 dálmatas originales o a Frankenweenie, por citar sólo algunos que ahora me vienen a la cabeza. Si les cuesta reconocerlos, encontrarán otro tributo aquí, compuesto por fotogramas y carteles de los títulos que se detallan al lado. Y ahora les dejo, que mi perra me está llamando para premiarme con una galletita.

En la imagen: Fotograma de “Vida de perro” © 1918 Fist National Pictures. Todos los derechos reservados. Detalle del cartel de “Mejor… imposible” © 1997 TriStar Pictures y Gracie Films. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Lassie” © 2005 DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Jueves 21 Febrero 2008

Últimamente no hago otra cosa más que hablarles de sesiones y homenajes fotográficos, pero a mí no me echen las culpas si a todos los fotógrafos del mundo les ha venido la “inspiración” a la vez. En esta ocasión, la estrella que se ha puesto delante del objetivo es Jessica Alba y el género al que se ha rendido pleitesía, de nuevo, el terror. Como la chica se encuentra de promoción con el remake de “The eye (Visiones)”, los de la revista Latina Magazine se han dicho “Calla, vamos a darles ideas a los productores sobre otras nuevas versiones que podría protagonizar”, porque ya se sabe que a los de Hollywood estas cosas nunca se les ocurrirían solos. Esto sí que es tener visión.

Y aquí la tienen, gentileza de Jessica Alba Blog News, emulando a Tippi Hedren en “Los pájaros”, a Janet Leigh en “Psicosis”, del mismo Hitchcock, a Drew Barrymore en “Scream”, a Mia Farrow en “La semilla del diablo” y a Jobeth Williams en “Poltergeist”. Al lado de Lindsay Lohan atreviéndose a reencarnar a Marilyn, como que perder no sale perdiendo, pero, claro, si comparamos esta raquítica y pobretona colección con el lujoso especial sobre Hitchcock de Vanity Fair, algunas de las fotos sí que son de horror, pero de El Horror, El Horror. Si hasta la versión made in Spain estaba más currada. Al final va a resultar que la fiebre de los remakes y las copias baratas también ha invadido el mundo de los tributos fotográficos.

En la imagen: Jessica Alba en “Los pájaros”, “Psicosis” y “Scream” - Copyright © 2008 Latina Magazine. Todos los derechos reservados.

Martes 12 Febrero 2008

Pues eso mismo. Como les comentaba días atrás, Vanity Fair le ha rendido tributo a Alfred Hitchcock a través de una sesión fotográfica de luxe en la que algunas de las más resplandecientes estrellas del momento reproducen famosas escenas de sus obras maestras del suspense y el terror. Ya habíamos visto un pequeño aperitivo en forma de making of, y ahora, gracias al chivatazo que me ha pegado ese gentilhombre llamado robgordon, me he enterado de que esta colección de imágenes se puede disfrutar al completo en Just Jared. Ya me dirán qué les ha parecido, pero les adelanto que a mí me ha encantado.

Así, tenemos a Seth Rogen corriendo “Con la muerte en los talones”; a Charlize Theron a punto de ser víctima de un “Crimen perfecto”; a Naomi Watts haciendo las veces de una enmoñada “Marnie, la ladrona”; a Emile Hirsch y James McAvoy compartiendo confidencias como “Extraños en un tren”; a Marion Cotillard tomándose una nada relajante ducha en “Psicosis”; a Jodie Foster atrapada en una cabina bajo el acoso de “Los pájaros”; a Tang Wei, Josh Brolin, Casey Affleck, Eva Marie Saint, Ben Foster, Omar Metwally y Julie Christie embarcados como “Náufragos”; a Gwyneth Paltrow y Robert Downey Jr. dispuestos a atrapar a un ladrón”; a Keira Knightley y Jennifer Jason Leigh enfrentadas por “Rebeca”; a Scarlett Johansson y Javier Bardem curioseando por “La ventana indiscreta”; y a Renée Zellweger pasando mucho “Vértigo”. El parecido de algunas de las fotos con los originales es realmente asombroso.

En la imagen: Vanity Fair Hollywood Issue - Copyright © 2008 Vanity Fair. Todos los derechos reservados.

Miércoles 6 Febrero 2008

La popular revista Vanity Fair le ha dedicado su edición de marzo a la nueva hornada de actrices emergentes que despuntaron de manera especial durante el año pasado, entre las que se encuentran Emily Blunt (“El Diablo viste de Prada”), Amy Adams (“Encantada: La historia de Giselle”), Jessica Biel (“El ilusionista”), Anne Hathaway (“La joven Jane Austen”), Ellen Page (“Juno”), Zoe Saldana (“Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra”), Alice Braga (“Soy leyenda”) y Elizabeth Banks (“Virgen a los 40″). Todas ellas posan juntas y vestidas de punta en blanco, o, mejor dicho, en tonos pastel, para la archimencionada y omnipresente Annie Leibovitz, emulando el estilo —o, más bien, intentándolo— de las estrellas femeninas del Hollywood Dorado.

A mí, francamente, esto me la trae completamente al pairo. Lo que más me ha llamado la atención es que la misma revista incluye también un homenaje fotográfico a Alfred Hitchcock, en el que gente como Scarlett Johansson, Robert Downey Jr., Renée Zellweger, Javier Bardem, Casey Affleck, Josh Brolin, Julie Christie, Marion Cotillard, Jodie Foster, Emile Hirsch, Keira Knightley, Jennifer Jason Leigh, Gwyneth Paltrow, Seth Rogen, Eva Marie Saint, Charlize Theron o Naomi Watts recrean emblemáticas escenas de las películas del Maestro. De momento sólo se puede ver un vídeo con su making of, pero la cosa promete. Desde luego, mucho más que esto y que esto junto.

En la imagen: Hollywood Issue de marzo - Copyright © 2008 Vanity Fair. Todos los derechos reservados.

Lunes 4 Febrero 2008

Al principio me he quedado absolutamente pillada con esta galería de carteles japoneses de clásicos del terror y la ciencia-ficción USA de Serie B, entre los que se encuentran bastantes ediciones de la legendaria Hammer. Diseños enfermizamente sobresaturados de figuras, colores y letras en los que se da rienda a los contenidos más macabros, sensacionalistas y mórbidos. En fin, una delicia la mar de divertida. Pero, como decía, esto tan sólo era el principio…

La cuestión es que se trata de una web en japonés y no tenía ni pajolera idea de lo que decía, pero, inspeccionando por los diferentes enlaces de su índice, he descubierto que me hallaba ante un auténtico templo consagrado al cartelismo procedente del país del Sol Naciente. Y es que la página incluye muchas otras colecciones dedicadas a distintos géneros, caso del western, el thriller, la acción, la comedia y el romance.

Eso sin mencionar su apartado de estrellas, donde se dan cita Clint Eastwood, Steve McQueen, Alain Delon, Audrey Hepburn, John Wayne, Charlton Heston, Jean-Paul Belmondo, Catherine Deneuve y Alfred Hitchcock. Por si fuera poco, este exuberante surtido se completa con versiones niponas de los pósters de James Bond, publicidades de sesiones dobles, programas de mano de cine de terror, afiches de terror japonés y anuncios de estrenos actuales. ¡Wasabi!

En la imagen: Capturas de Moeru Movie - Copyright © 2007. Todos los derechos reservados.

Miércoles 23 Enero 2008

Yo de mayor quiero ser Olga Saglo y tener una galería de flickr tan apabullante como la suya. Y sobre todo, tanto tiempo libre para localizar y ver semejante cantidad de películas primero, y capturar sus fotogramas, colgarlos en la Red y clasificarlos después. Porque lo que tiene esta mujer ahí metido sobrepasa el tesoro; es un arsenal. La verdad es que no sé ni por dónde empezar… Imagínense centenares de deliciosas imágenes procedentes del cine de género, la Serie B, la exploitation y lo más under-cult-kitsch-clash-pulp-bizarre-pop-lalá que se puedan imaginar, con especial énfasis en el periodo de los 70 y 60, pero sin despreciar las dos décadas anteriores.

Por ejemplo, dentro de su carpeta dedicada a géneros cinematográficos, se puede encontrar material perteneciente al giallo italiano, la comedia, el terror, clásicos de presupuesto cero, suspense y acción, teen trauma o largometrajes de explotación juvenil, y cintas educacionales sobre drogas y alimentación. Pero ésta es tan sólo una de sus muchas colecciones, que se completan con las tituladas One Film Salute, Exploitative!, Good Looks, The Committee of Love and Beauty y Sea Hag Junction, y que se subdividen a su vez en otros tantos álbumes. ¡Para pasarse horas! Además de las series de fotografías pertenecientes a películas, actores y personajes, también cuenta con recopilaciones más específicas y curiosas, como las destinadas a teléfonos, televisores y maniquíes en el cine, mujeres de espaldas, documentales italianos, Jess Franco o los Shaw Brothers, Norma Desmond y las grandes damas del guiñol, o los anuncios y cortinillas que se proyectaban en los míticos drive-in (auto-cines). Aparte de poder tener acceso a todo este material, la de títulos nuevos que te permite descubrir. ¡Un altar para esta chica ya!

En la imagen: Captura de pantalla del set de flickr de Olga Saglo - Copyright © flickr. Todos los derechos reservados.

Viernes 21 Diciembre 2007

Como les comentaba ayer mismo, Josep Soligó fue uno de los artistas más representativos del cartelismo español, aplicado en este caso al diseño de los antiguos folletos promocionales, también conocidos como prospectos. En esta web titulada así mismo, Programas de Cine, se encuentra recogida una extensísima muestra de sus creaciones, entre ellas, las dedicadas a clásicos tan populares como “Ultimátum a la Tierra”, “¡Viva Zapata!”, “Sinuhé, el egipcio”, “Río sin retorno”, “Sangre y arena”, “Sherlock Holmes contra Moriarty”, “Náufragos”, “Niágara”, “Que el Cielo la juzgue”, “Qué verde era mi valle”, “Me siento rejuvenecer”, “Laura”, “Las nieves del Kilimanjaro”, “La túnica sagrada”, “Eva al desnudo”, “Crimen perfecto”, “Cómo casarse con un millonario”, “Carta a tres esposas” o “Cantando bajo la lluvia”.

Sin embargo, las sorpresas que nos depara esta ciber-joya del coleccionismo no terminan aquí. El autor del sitio también ha tenido a bien compartir un buen montón de afiches originales de estrellas del cine clásico, la mayoría de los cuales hasta llevan su autógrafo incluido en la foto. Por si fuera poco, no dejen de echarle un vistazo a mi galería favorita, la de troquelados. Como su propio nombre indica, los troquelados eran un tipo de programas de mano especiales, de bordes recortados, desplegables o bien en tres dimensiones, que se caracterizaban por tomar las más pintorescas formas dependiendo de la temática de cada película. Para comprobar lo que podía dar de sí su composición, aquí tienen los ejemplos de “La guerra de los mundos”, “El último mohicano”, “Los ladrones somos gente honrada”, “Mi corazón te guía”, “La guitarra de Gardel”, “La malquerida”, “El libro de la selva”, “El mayor espectáculo del mundo” , “Arco de triunfo”, “La reina de Nueva York”, “Noche sin estrellas” , “Serenata nostálgica”, “Tambores lejanos”, “Tabú” y “El coloso de Boston… Una maravilla.

En la imagen: Capturas de pantalla procedentes de la web Programas de Cine - Copyright © 2007. Todos los derechos reservados.