« Inicio | Archivo de la Categoría 'Cine español'
Jueves 22 Mayo 2008

En noviembre del año pasado les dejé el enlace de una agencia inglesa especializada en dobles de famosos, aunque, como pudieron comprobar entonces, y así lo hicieron constar en los comentarios, para hablar con propiedad, más que dobles, deberíamos llamarlos mitades o, incluso, decimales de famosos, dado lo residual de su parecido. No sé qué pensarán ustedes, pero a mí todo este tema de los dobles de alquiler para fiestas, bodas y bautizos siempre me ha resultado la mar de divertido, léase, obviamente, friki. Para empezar, y esto ya anula todo su sentido, en la mayoría de casos cualquier posible similitud entre el presunto doble y el original es fruto de la más pura casualidad, a no ser que uno se lo encuentre de espaldas en un callejón oscuro el día que perdió una lentilla. Además, no le acabo de ver la gracia a eso de contratar a alguien que ni es ni se parece, y, más importante todavía, que a todo el mundo le salta a la vista que ni es ni se parece, como sustituto de una estrella de verdad. Pero lo que más despierta mi curiosidad es el perfil psicológico de la gente que se dedica a estas cosas casi como si se tratara de un asunto personal, de una meta privada, normalmente con más pretensiones que atributos reales. ¿Ego? ¿Morro? ¿Baja autoestima? ¿Frustración? ¿Falta de sentido del ridículo? ¿Ausencia de espejos en su casa? Supongo que habrá de todo.

losdoblesdefamosos.jpg

O sea, ante todo no mezclemos churros con melindros. Me parece genial que alguien aproveche su cercanía física con una celebridad y lo explote comercialmente; que lo convierta en su trabajo, y que el tema se quede ahí, en el terreno estrictamente profesional. Pero algunas de esas personas están realmente obsesionadas con sus ídolos y con el estrellato; no es que lleven todo el día su papel a cuestas, es que llegan a interiorizarlo, a convertirlo en su identidad. Creen que por emularlos físicamente están más cerca de ser ellos; paradójicamente, su única forma de aspirar a ser alguien es no-ser alguien, son una especie de “falsos alguien” en ambos sentidos, el público y el personal. Precisamente la última película de Harmony Korine, “Mister Lonely”, trata sobre ese curioso mundillo. Les suelto esta chapa de reflexión porque el otro día nos llegó un jocoso mail promocional a nuestro correo con el asunto «Madonna y Angelina Jolie, disponibles ya para su evento». Me encantaría reproducírselo entero, porque la entusiasta manera con que publicitan a las dobles de ambas no tiene desperdicio, pero tampoco es cuestión de alargar esto más de la cuenta. Su remitente es Central del Espectáculo, una empresa barcelonesa de animadores para fiestas que, entre otros servicios, también cuenta con un catálogo de dobles de famosos. Realmente vale la pena pasarse un rato explorándolo a través de su buscador alfabético. Según ellos, «son los dobles más avalados y que, como tales, no necesitan maquillaje para interpretar a su personaje». Madre mía, lo que no necesitan es abuela, pero una visita al oculista sí les urge, sí.

En la imagen: Dobles de Angelina Jolie, Johnny Depp y Madonna - Copyright © Los Dobles de Famosos. Todos los derechos reservados.

Lunes 31 Marzo 2008

Podríamos tirarnos horas hablando de aquellos de títulos de crédito que se han inspirado en los vanguardistas diseños del maestro Saul Bass, reconociendo en el mejor de los casos su influencia a modo de homenaje o guiño; en el peor, tratando de hacer pasar la copia por original, como el caso que nos ocupa. Sin embargo, quería introducir esta serie con un ejemplo aún próximo que me llamó especialmente la atención por sus similitudes con una creación de Bass que vio la luz en 1965, pero que, no obstante, no es una de sus obras más populares y apenas se menciona en las tan socorridas listas. Me estoy refiriendo al reciente taquillazo español “El orfanato” —también manda leches que una película que engullía, más que bebía, de tantas tetas, digo, antecesoras, presumiera de orfandad—. En fin, ¿qué decir de una propuesta tan novedosa y rompedora, salvo que se merecía una carta de presentación a la altura de tan novedosos y rompedores ingredientes? Vale, estaba siendo irónica, pero rompedora, literalmente hablando, sí lo era. Y no sólo en sus títulos de crédito.

bunnylake-elorfanato-titulosdecredito.jpg

Tanto si ya la vieron como si no, todos tendrán presente esa imagen tan recurrente de unas manos infantiles —de nuevo nos topamos con ese rasgo ligado a la inocencia— arrancando progresivamente el papel antiguo de una pared, y dando paso con cada nuevo jirón a los rótulos de sus firmantes. Esta acción, que una vez más jugaba con la idea de sacar a la superficie secretos o verdades sepultados por el tiempo —bueno, y por algo más—, de paso que servía para ir introduciéndonos entre las cuatro paredes de ese antiguo caserón, se utilizó tanto en su web oficial como en sus tráilers, como en algunas de sus imágenes promocionales. En otras palabras, se convirtió en LA imagen la película. Pues mira tú por donde que aquel mismo recurso ya lo hizo servir Saul Bass en la desgarradora introducción de “El rapto de Bunny Lake”, un thriller dramático de producción británica en el que volvió a colaborar con uno de sus asiduos, el gran Otto Preminger, siendo Carol Lynley y Laurence Olivier sus principales intérpretes. Los parecidos no se acaban aquí, puesto que, salvando las distancias de planteamiento y tono, resulta que su trama, basada en una novela de Marryam Modell, giraba en torno a una madre que aseguraba que su hija había desaparecido, aunque las evidencias indicaban que la mujer estaba chaveta y que todo era producto de su imaginación —Puestos a sacar a relucir parentescos, “Plan de vuelo: Desaparecida” también le dio al papel de calco sobre esta última—.

Viene de:

En la imagen: Detalle de los títulos de crédito de “El rapto de Bunny Lake” © 1965 Wheel Productions. Todos los derechos reservados. Detalle de la web oficial de “El orfanato” © 2007 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Viernes 28 Marzo 2008

Tampoco han faltado las películas que se han ayudado de los objetos, o mejor dicho, de su acumulación desmesurada y metódica, para plasmar la obsesión que atenaza a determinado personaje, o como síntoma de un enfermizo anhelo de posesión y control que va más allá de lo material y anecdótico, y que a menudo se ha asociado a una mente criminal. Tal era el caso del clásico de William Wyler “El coleccionista” o de “El viaje de Felicia” de Atom Egoyan, por poner dos ejemplos que ahora me vienen a la cabeza. Ese afán recopilatorio también se dejaba ver en los títulos de crédito del aún cercano debut en la dirección del actor Liev Schreiber, “Everything is illuminated (Todo está iluminado)” —de nuevo, tendrán que acudir al apartado “Feature Titles” de la web del estudio responsable para ver el vídeo—.

todoestailuminado-devuelvememisuerte-titulosdecredito.jpg

Aquí el impulso coleccionista de Elijah Wood surgía de una necesidad de preservar la memoria familiar e histórica, de la búsqueda desesperada de unas raíces; circunstancia que no podría haber sido expresada de una forma mejor que como se hizo: a través de la imagen de unos insectos encapsulados en ámbar y de una exposición de retratos antiguos que aparecen convenientemente colgados a lo largo de un extenso mapa —¿a quién le cuesta adivinar que, además, hay un viaje por medio?—. Otras veces, las pertenencias adquieren estatus de bienes o trofeos, se convierten en el vanaglorioso testimonio de éxitos pasados o presentes, como ocurre en la exhibicionista introducción de “Semi-Pro” —pulsen en “The Work” para acceder a ella—, una comedia deportiva todavía pendiente de estreno en España, protagonizada de nuevo por Ferrell. Las fotografías vuelven a ser las estrellas, pero con un sentido y dentro de un marco —además literal— bien distintos. O también puede ser que la repetición de un mismo motivo se deba, simple y llanamente, a que el objeto en cuestión es el protagonista del propio título de la cinta, caso de la monotemática presentación de “La bufanda verde”. Bueno, o a eso, o a que el presupuesto no daba más de sí, y suerte que la abuela del director era aficionada al punto-media. En cualquier caso, los podrán tachar de sosos, pero nunca de fríos.

paraisotravel-casinoroyale-titulosdecredito.jpg

Ya habíamos visto también cómo objetos en principio anodinos eran capaces de representar simbólicamente el tema o argumento de una cinta, haciendo suya esa máxima de que una imagen vale más que mil palabras —o, en este caso, más que mil acciones—. Una muestra todavía más gráfica, aunque desde luego mucho menos sutil y perspicaz —¡no le pidan peras a una comedia romántica al servicio de Lindsay Lohan!—, se halla en la animosa entrada de “Devuélveme mi suerte”. A ver, a ver… ¿Qué podríamos esperarnos en los títulos de crédito de una película que, como su propio nombre indica, gira alrededor de la suerte? Pues faltaría más: un trébol de cuatro hojas, un llavero hecho con una pata de conejo, monedas, dados, una herradura, un salero derramado, un gato negro o una escalera. ¡La imaginación al poder! En otros títulos de crédito, sin embargo, los objetos combinan ambas vertientes, la descriptiva y la simbólica; funcionan al mismo tiempo como posesiones personales, reflejo de un determinado ambiente y resumen o adelanto de la trama. Dentro de esta categoría “mixta” tenemos la animación de aires retro, chic pero algo insípida, que daba paso a “Desenfocado” o el desfile un tanto kitsch de personajes, objetos y escenarios que precede a la colombiana “Paraiso travel”.

elsenyordelaguerra-devilsdrug-titulosdecredito.jpg

A menudo también sucede que una única cosa es a la vez símbolo y protagonista de la acción. Sin ir muy lejos, la trayectoria de una bala, desde su proceso de fabricación hasta el fatídico momento en que encuentra a su destinatario último, se encargaba de abrir, de forma tan brillante como rotunda, la crítica “El señor de la guerra” —En realidad, la “carrera armamentística” en los títulos de crédito daría para hablar largo y tendido (tan largo y tendido, de hecho, como lo están sus víctimas). Por citar tan sólo dos ejemplos más, en “El mañana nunca muere”, además de relojes y circuitos, teníamos que las balas se fusionaban con esculturales siluetas de chicas (ya de por sí bastante “cosificadas” en las películas de James Bond, todo hay que decirlo), mientras que en la última entrega de la saga, “Casino Royale”, Daniel Craig flotaba entre pistolas que disparaban figuras surgidas de una baraja de póquer—. Algo muy parecido pasa con la sofisticada y original cortinilla de “Devil’s drug”, realizada mediante animación digital: Una tarjeta de crédito, una raya de cocaína y un tubito para esnifar son los encargados de presentarnos a los responsables de este documental sobre la droga. De todas formas, bastaría con echarle un vistazo a esta escena del “Bitelchus” de Tim Burton para convencernos de que los objetos son cualquier cosa (ja-ja) menos inertes y pasivos. Menos da una piedra, oiga.

Viene de:

En las imágenes: Detalle de los títulos de crédito de “Everything is illuminated (Todo está iluminado)” © 2005 Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Devuélveme mi suerte” © 2006 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Paraiso travel” © 2008 Paraiso Pictures. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Casino Royale” © 2006 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “El señor de la guerra” © 2005 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Devil’s drug” © 2006 Suspicious Packaging. Todos los derechos reservados.

Miércoles 26 Marzo 2008

La misma amplitud y profundidad de miras que el cine ha demostrado a la hora de retratar a las mujeres, han sido trasladadas a los títulos de crédito que intentaban capturar la esencia femenina a través de sus efectos personales y objetos de uso común. Y es que cuando se trata de acercarnos al universo femenino, a lo más íntimo, auténtico y natural de su ser, el tándem nunca falla: tocador, vestuario y fogones son los escenarios habituales desde los que despega la película, y con ella, la vida diaria y todo el posible afán de realización de sus protagonistas. Así, empezando por el subapartado “ellas se emperifollan”, tenemos, por ejemplo, la presumida entrada de “Una rubia muy legal”, en la que Reese Witherspoon se convierte en un claro exponente de la “mentalidad rosa” llevada a extremos paroxísticos. En una línea muy similar se desenvolvía también Elisabeth Shue durante la marchosa avanzadilla del clásico juvenil ochentero “Aventuras en la gran ciudad”, que no rescato por sus valores artísticos, sino por el parentesco de su planteamiento. En cualquier caso, no se puede negar que el recurso de hacer arrancar la trama con tales preparativos y rutinas matutinas previos a la salida a la calle, a ese “enfrentarse a los acontecimientos que vendrán”, resulta de lo más efectivo en términos narrativos: La acción se despierta y se predispone al tiempo que lo hace su protagonista, ¡y ay de aquel que tenga un mal despertar!…

lolita-masextranyoquelaficcion-titulosdecredito.jpg

Tal vez el palo de tales astillas cosméticas se lo tengamos que atribuir, entre otras muestras posibles, a Stanley Kubrick y a su sensual a la par que sobria introducción de “Lolita”, donde un pie desnudo y una mano sosteniendo un pintauñas nos bastaban, censura mediante, para introducirnos en los delicados —en más de un sentido— terrenos de aquella historia servida por Vladimir Nabokov. Un precedente demasiado elegante incluso para unas hijas tan petardas. Claro que, de vez en cuando, también son ellos los que nos son presentados durante su laborioso proceso de acicalamiento personal, como ocurría con un recién levantado Will Ferrell en “Más extraño que la ficción”. Aquí el personaje, más que ser víctima de la tiranía de la moda y de su codiciosa vanidad, lo era de los numéricos designios de una escritora interpretada por Emma Thompson. Ingeniosos, vistosos y funcionales al mismo tiempo. Afortunadamente, estas manitas con las que les escribo, además de ayudarnos a cultivar nuestro físico, también nos sirven para trabajar… y con trabajar no me refiero únicamente a rayarle la Visa al marido: «Así bordaban ellas, así», en los títulos de crédito del exitoso drama de época “Pride & prejudice (Orgullo y prejuicio)”. ¡Que no nos falte nunca ese ajuar, en el nombre de Jane Austen!

mujeresalbordedeunataquedenervios-lasmujeresperfectas-titulosdecredito.jpg

Y hablando de obligaciones femeninas, tampoco debemos olvidarnos de nuestro segundo espacio natural, la cocina. Si en los aposentos nuestras ansias intelectuales reciben plena satisfacción gracias a una insana colección de potingas y a un armario ropero repleto de «nada que ponerme», aquí nos encontramos con nuestros segundos mejores aliados naturales: cazuelas y electrodomésticos. Pocos títulos de crédito han sabido recoger tan bien el imaginario de la fiebre electrodoméstica de los 50 y los 60 como los del remake “Las mujeres perfectas” (véanlos en el apartado “Feature titles”, que no los he encontrado sueltos) —el título de esta sátira habla por sí solo—, que a su vez rendían homenaje a los de la cinta original. Una auténtica delicia. También había algo de eso en la carta de presentación de la más reciente “La ganadora”, aunque en este último caso los quehaceres del ama de casa se mezclaran con ciertas ínfulas feministas impropias de una mujer hacendosa, entregada y humilde, vamos, una mujer «como tiene que ser». Otra maravilla del diseño vintage, esta vez realizada mediante dibujos y animaciones. Ni siquiera Pedro Almodóvar, presunto experto en los entresijos del universo femenino, nos ha librado del estereotipo: joyas, flores, pintalabios y desfile de trapitos en un oportuno papel cuché de inspiración retro para “Mujeres al borde de un ataque de nervios” y zapatos de letales tacones, que rima con cañones, para “Tacones lejanos”.

Viene de:

En las imágenes: Detalle de los títulos de crédito de “Lolita” © 1962 A.A. Productions Ltd., Anya, Seven Arts Productions y Transworld Pictures. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Más extraño que la ficción” © 2006 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” © 1988 El Deseo S.A. y Laurenfilm. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Las mujeres perfectas” © UIP. Todos los derechos reservados.

Jueves 7 Febrero 2008

Mujeres de turgentes pechos y alimentadas posaderas. Diríase el sueño de cualquier hombre (heterosexual), aunque, como en todas las cosas de la vida, está claro que la abundancia llevada al extremo puede producir, aparte de asfixia, contusiones y falta de “visión de conjunto”, justo el efecto contrario al apetito carnal. Compruébenlo en la siguiente escena perteneciente a “Fausto: La venganza está en la sangre”, pero antes déjenme advertirles una cosa. Lo que van a ver a continuación es colosal, un desparrame riguroso, literalmente sobre-cogedor. El mito de la Ramona Pechugona ha muerto. Las Mega-Súper-Ultra-Vixens son un timo de feria. J.J. Abrams no tiene ni puñetera idea de lo que significa “Monstruoso”. Señores, es la primera vez que la expresión “los extremos se tocan” es puesta en práctica en todas sus… dimensiones y… sentidos posibles. Aparten a las criaturas y a los ancianos no vayamos a tener un disgusto: Ver el vídeo en YouTube.

Yo creo que la chica ha tenido la mala pata de acudir al mismo cirujano plástico que Yola Berrocal y Carmen de Mairena. Para que luego digan que lo que le pasó a Ana Obregón en el avión es una leyenda urbana. ¿Por qué se piensan que tiene las piernas como cañas? Por cierto, sí, aquí donde la ven, con esos efectos especiales tan apañados (y premiados, dicho sea de paso), la película es española, y está dirigida por el legendario Brian Yuzna. El reparto tampoco tiene desperdicio. Y sí, tiene momentos tan prodigiosos y cachondos (en cualquier sentido) como éste. ¿Se lo imaginan en 3D? Seguro que duele y todo. ¿A que así dan ganas de consumar, digo, consumir cine nacional? [Vía Milk & Cookies ]

En la imagen: Fotograma de “Faust: La venganza está en la sangre” Copyright © 2000 Castelao Producciones, Fantastic Factory, TVC y Vía Digital. Todos los derechos reservados.

Jueves 31 Enero 2008

Continuamos redescubriendo al Javier Fesser en formato corto. Aunque no me cautivó tanto como “Los Pinkerton”, “La cabina”, presentado igualmente en el Notodofilmfest, también es lo bastante curioso como para merecer atención. De nuevo una idea sencilla pero bien explotada a través de la intriga —piensen en una versión cachonda de “Última llamada”— que hace gala de su tradicional humor negro y absurdo. Protagonizan dos habituales suyos, un desquiciado Pepe Viyuela y una “estática” Emiliana Olmedo (“La gran aventura de Mortadelo y Filemón”), junto a Jose Lucas. Ver “La cabina” en YouTube.

De propina, dada su mayor brevedad, les dejo “Pancho & Pincho”, un simple divertimento en forma de gag (poco más hay, la verdad) que, a través de su desternillante diálogo y excéntricos personajes, recoge ese surrealismo tan propio de “El milagro de P. Tinto” y “El secdleto de la tlompeta”. Jose Manuel Moya, Chus Sálaman y Paco Arroyo, otros rostros familiares en su filmografía, interpretan al trío protagonista, a cual más rarito. Ver “Pancho & Pincho” en YouTube.

En la imagen: Imágenes promocionales de “Pancho & Pincho” y “La cabina” para Notodofilmfest - Copyright © Notodofilmfest. Todos los derechos reservados.

Miércoles 30 Enero 2008

La verdad es que no hay nada como ver a un actor disfrutando de un momento de Gloria (o de Penélope, o de quien sea), para que a una le entren ganas de rebuscar entre la colada del pasado sus trapitos sucios. Y en este caso cuando digo “sucios” no me refiero tanto a bochornosos, que también, como a eso mismo, a lo contrario de limpios. Vean, si no, a Javier Bardem a la tierna edad de cinco años en su primer papel oficial, para la miniserie de televisión “El pícaro”, cuando a nuestro Rabo de Toro más internacional todavía no le había dado tiempo a desarrollar su hiperproteica nariz de tanto comer jamón jamón.

Reparen en el desparpajo y en la intensidad abrumadora de su mirada bovina; observen la facilidad para pasar del ensimismamiento tontolaba a la incomodidad con introspectivos tintes de estreñimiento, y, de ahí, al llanto berrinche, con igual convencimiento; y, sobre todo, aprecien su espíritu de sacrificio para con la escena, lamiéndose esa angelical cara toda embadurnada de mejor no saber qué. Claro, de aquello directamente a la fama o, lo que era lo mismo por aquel entonces, al programa de Pepe Navarro, donde, entre otras figuraciones, se metió en el traje de un accidentado Superman, apuntando ya huevos de oro por la estrechez de las mallas. Aquí, más que dar sus primeros pasos, se tiró, literalmente, a ver si así avanzaba unas cuantas casillas de golpe en su trayectoria. ¡Ay! Si es que aguantar al Navarro tenía que tener su recompensa tarde o temprano.

En la imagen: Javier Bardem es Superman en “El día por delante” © 1989 Televisión Española. Todos los derechos reservados. Javier Bardem en “El pícaro” © 1974 Televisión Española y Radio Televisión Española. Todos los derechos reservados.

Sábado 26 Enero 2008

Bajo el título de “Una producción de miedo”, el fotógrafo Jaume de Laiguana y el suplemento YoDona de El Mundo presentan esta lujosa colección de imágenes que rinde homenaje a los clásicos del terror y del suspense, sirviéndose para ello de algunas populares actrices españolas, todas ellas ganadoras o candidatas al Goya. La verdad es que no está nada mal que en España también se emprendan este tipo de iniciativas, bastante más habituales en las revistas norteamericanas. Como habréis adivinado, este reportaje especial no sólo viene a colación de la nueva edición de los Goya, que este año están dando más “espectáculo” en lo extracinematográfico que en lo cinematográfico, sino también por el buen momento que atraviesa el género de producción nacional tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

La serie de fotografías arranca con Ariadna Gil en “Aracnofobia”, a la que siguen Elena Anaya en “El tren del terror”, Pilar López de Ayala en “Vértigo”, Lola Dueñas y Natalia Verbeke en “La máquina del tiempo, María Valverde en “La dama del lago”, Maribel Verdú y Blanca Portillo en “Las diabólicas”, Elvira Mínguez en “Mulholland Drive”, Verónica Forqué en “El resplandor”, Manuela Velasco y Goya Toledo en “Las novias de Drácula”, María Esteve en “La matanza de Texas”, Ivana Baquero y Ana Torrent en “The ring (La señal)”, Verónica Sánchez en “Abierto hasta el amanecer” y Verónica Echegui en “La parada de los monstruos”. Además, podéis echarle un vistazo al vídeo con el making of de la sesión.

En la imagen: Pilar López de Ayala en “Una producción de miedo” - Copyright © 2008 Jaume de Laiguana y YoDona. Todos los derechos reservados.

Jueves 17 Enero 2008

Dado que mañana el ahora consagrado Álex de la Iglesia estrena en España su último trabajo, “Los crímenes de Oxford”, aprovecho para recuperar el ya mítico cortometraje que le sirvió para darse a conocer en 1992. Su título, “Mirindas asesinas”, es toda una carta de presentación del humor surrealista, friki y referencial que maneja esta comedia negra de terror, donde ya se encuentran algunos de los ingredientes que De la Iglesia desarrollaría más tarde en el largo a través de películas como “Acción mutante”, “El día de la bestia”, “Perdita Durango”, “La comunidad” o “Crimen ferpecto”.

Rodada en blanco y negro en un único escenario, y protagonizada por un impagable Álex Angulo al que acompaña Saturnino García, “Mirindas asesinas” parte de una idea en principio sencilla, pero que le da una nueva e ingeniosa vuelta de tuerca al género de psychokillers con la introducción de un tema tan trivial y común como pueden ser las preguntas retóricas. La insana y absorbente atmósfera, sus delirantes personajes y la no menos desquiciada situación que plantea, se encargan de hacer el resto. Y es que la pregunta «¿Tienes hora?» nunca antes había dado tanto canguelo. Ver “Mirindas asesinas” en YouTube.

En la imagen: Fotograma de “Mirindas asesinas” - Copyright © 1992 Jorge Guerricaechevarria. Todos los derechos reservados.

Viernes 4 Enero 2008

Como ustedes ya sabrán, porque son la mar de sagaces, este domingo que viene es el día más monárquico del año y también la fecha que pone cierre de manera oficial a la Navidad, una época en la que, entre otros abusos y excesos, te obligan a pasar más tiempo del recomendable con la familia. Como homenaje a esta entrañable institución —entrañable porque cuando no te llevan en las entrañas, están deseando sacártelas—, les dejo un divertido cortometraje que, a más a más, viene muy al caso por partida doble, puesto que incluye un pequeño guiño —bueno, dada su sutilidad, más que guiño, martillazo en el pie— a “¡Qué bello es vivir!”, un clásico de la programación televisiva de esta época.

Se trata de “Los Pinkerton”, un trabajo que el popular Javier Fesser —hermano de Guillermo de Gomaespuma, director de “El milagro de P. Tinto” y “La gran aventura de Mortadelo y Filemón”, guionista de “Cándida” y nominado a un Oscar® por el corto “Binta y la gran idea”— presentó en la edición del Notodofilmfest del año pasado. Si ya lo han visto, no está de más recordarlo; y si no, no le hagan ascos y denle una oportunidad, que además dura cuatro minutos de nada. Mejor no les cuento de qué va, porque, a poco que diga, sería destriparlo. A mí me gusta de forma especial por su humor negrísimo y surrealista, y porque para no tener más trama que la que proporcionan un par de gags encadenados y un intercambio de frases, y estar hecho con cuatro recursos, el resultado es muy ocurrente y simpático. La señora que hace de madre, Emiliana Olmedo para más señas, no tiene precio. Ver “Los Pinkerton” en YouTube.

En la imagen: Imágenes promocionales de “Los Pinkerton” - Copyright © 2007 Notodofilmfest. Todos los derechos reservados.