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Miércoles 7 Mayo 2008

The Alamo Drafthouse es una legendaria sala de cine de Austin (Texas) que, entre otras cosas, acoge el Fantastic Fest y ofrece ciclos especiales dedicados a clásicos del género a lo largo de todo el año. Con el tiempo, se ha convertido en un centro de peregrinación para todos los aficionados al cine fantástico, de ciencia-ficción y de terror, que no sólo acuden atraídos por su selecta programación, sino porque esta sala independiente incluye un concepto revolucionario y diferente del entretenimiento. A título de ejemplo, delante de cada fila de butacas hay una larga mesa para que los espectadores puedan cenar o tomarse un refresco a gusto durante la proyección. Dentro de ese toque de distinción, el Alamo también es conocido porque sus responsables lanzan carteles personalizados de aquellas películas que exhiben, en lugar de utilizar las versiones oficiales como el resto de cines.

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Se los encargan a algunos reputados artistas y luego los ponen a la venta en ediciones limitadas, agotándose enseguida. En SlashFilm han estado recogiendo algunos de estos pósters, caso de las creaciones de Tyler Stout para títulos como “Golpe en la pequeña China” (y 2), “Jóvenes ocultos”, “Blade runner” o “La cosa”, los diseños de Todd Slater para “El paneta de los simios”, o los de Wes Wiship para “King Kong” y Jay Ryan para “2001: Una odisea del espacio”, entre otros. Pero esta original iniciativa no se agota con los clásicos, puesto que también han hecho lo propio con “Iron Man” y “Speed Racer”, ambos obra de Jesse Philips. Por lo visto, también es posible adquirirlos en Mondo Tees, una tienda virtual de la que os hablé con anterioridad a propósito de sus camisetas jeviatas de directores.

En la imagen: Carteles alternativos de “2001: Una odisea del espacio”, “Golpe en la pequeña China” y “King Kong” - Copyright © Jay Ryan, Tyler Stout y Wes Whiship. Todos los derechos reservados.

“Gremlins”, el clásico de la fantasía familiar digirido por Joe Dante en 1984 a partir de un guión de Chris Columbus, se acabó convirtiendo en un inesperado alegato a favor del movimiento punk al presentarnos a unos tipos alérgicos al agua y a la luz del sol que lucían un agresivo look, con cresta incluida en algunos casos, y arrasaban con todo lo que pillaban a su paso.

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Ustedes dirán “a favor no, que eso era cuando se volvían malos”, pero a mí lo que me parecía realmente siniestro era esto, que pasaba por ser el bueno; en el “chino” de mi barrio venden peluches a 1 Euro menos perturbadores para los tiernos infantes, que ya es decir. La cuestión es que los gremlins versión Chicho Terremoto han vuelto dos décadas después para protagonizar este anuncio de BT en el que se dedican a sabotear la oficina de Peter Jones de “Dragons’ den”.

En la imagen: Fotograma del anuncio de BT - Copyright © 2008 Swarm. Todos los derechos reservados.

Lunes 14 Abril 2008

¿Qué ocurriría si alguien se hubiera entretenido eliminando digitalmente todas aquellas aves que aparecen en el clásico de Alfred Hitchcock “Los pájaros”? Pues, entre otras cosas, que sus protagonistas parecerían alelados que huyen de amenazas inexistentes, o que son atacados por entes incorpóreos. Además, obviamente, convendría ir pensando en otro título.

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Martijn Hendriks, que por el nombre no parece ser de Móstoles, ha hecho la prueba como parte de un proyecto llamado “Give us today our daily terror”, cuyos resultados pueden comprobar en los siguientes fotogramas y divertidos vídeos con escenas de la película original, pero ya sin los dichosos plumíferos. ¿Se referirán a esto cuando hablan de matar dos pájaros de un tiro?

En la imagen: Fotogramas de “Los pájaros” sin pájaros - Copyright © Martijn Hendriks. Todos los derechos reservados.

Lunes 31 Marzo 2008

Podríamos tirarnos horas hablando de aquellos de títulos de crédito que se han inspirado en los vanguardistas diseños del maestro Saul Bass, reconociendo en el mejor de los casos su influencia a modo de homenaje o guiño; en el peor, tratando de hacer pasar la copia por original, como el caso que nos ocupa. Sin embargo, quería introducir esta serie con un ejemplo aún próximo que me llamó especialmente la atención por sus similitudes con una creación de Bass que vio la luz en 1965, pero que, no obstante, no es una de sus obras más populares y apenas se menciona en las tan socorridas listas. Me estoy refiriendo al reciente taquillazo español “El orfanato” —también manda leches que una película que engullía, más que bebía, de tantas tetas, digo, antecesoras, presumiera de orfandad—. En fin, ¿qué decir de una propuesta tan novedosa y rompedora, salvo que se merecía una carta de presentación a la altura de tan novedosos y rompedores ingredientes? Vale, estaba siendo irónica, pero rompedora, literalmente hablando, sí lo era. Y no sólo en sus títulos de crédito.

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Tanto si ya la vieron como si no, todos tendrán presente esa imagen tan recurrente de unas manos infantiles —de nuevo nos topamos con ese rasgo ligado a la inocencia— arrancando progresivamente el papel antiguo de una pared, y dando paso con cada nuevo jirón a los rótulos de sus firmantes. Esta acción, que una vez más jugaba con la idea de sacar a la superficie secretos o verdades sepultados por el tiempo —bueno, y por algo más—, de paso que servía para ir introduciéndonos entre las cuatro paredes de ese antiguo caserón, se utilizó tanto en su web oficial como en sus tráilers, como en algunas de sus imágenes promocionales. En otras palabras, se convirtió en LA imagen la película. Pues mira tú por donde que aquel mismo recurso ya lo hizo servir Saul Bass en la desgarradora introducción de “El rapto de Bunny Lake”, un thriller dramático de producción británica en el que volvió a colaborar con uno de sus asiduos, el gran Otto Preminger, siendo Carol Lynley y Laurence Olivier sus principales intérpretes. Los parecidos no se acaban aquí, puesto que, salvando las distancias de planteamiento y tono, resulta que su trama, basada en una novela de Marryam Modell, giraba en torno a una madre que aseguraba que su hija había desaparecido, aunque las evidencias indicaban que la mujer estaba chaveta y que todo era producto de su imaginación —Puestos a sacar a relucir parentescos, “Plan de vuelo: Desaparecida” también le dio al papel de calco sobre esta última—.

Viene de:

En la imagen: Detalle de los títulos de crédito de “El rapto de Bunny Lake” © 1965 Wheel Productions. Todos los derechos reservados. Detalle de la web oficial de “El orfanato” © 2007 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Lunes 24 Marzo 2008

No son pocas las películas que a lo largo de la Historia del Cine han recurrido a los objetos personales y de escritorio como principales protagonistas de sus títulos de crédito, de manera que su empleo, inicialmente anecdótico, ha pasado a convertirse con el tiempo en una tendencia tan habitual como socorrida. El éxito de esta herramienta salvavidas no es gratuito, y sus ventajas, narrativas a la par que económicas, saltan a la vista: los distintos utensilios y cachivaches de uso cotidiano no sólo permiten introducir al espectador en el ambiente, la atmósfera y la época en que transcurre la trama, sino que su presencia, como posesiones que son al fin y al cabo, también ayuda a definir a los personajes, a ofrecernos esa “primera impresión”, anticipándonos su personalidad o sus actividades antes incluso de que éstos hagan aparición en la pantalla, del mismo modo que pueden contener algún significado simbólico ligado o no a lo anterior. En definitiva, podemos afirmar sin temor a ser tomados por locos que las cosas nos hablan, y más y mejor todavía, porque a menudo son las únicas capaces de explicarnos aspectos difíciles de verbalizar por otro medio.

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Uno de los ejemplos más emblemáticos, puros y a la vez integradores de esta corriente lo encontramos en el clásico de 1962 “Matar a un ruiseñor”. La adaptación de la famosa novela de Harper Lee a cargo de Robert Mulligan arranca deliberadamente con la apertura de una ajada caja de cartón a manos —dicho esto en el sentido más literal— de un niño. Esta brillante “subida de telón” nos permite descubrir en su interior una serie de pequeños tesoros infantiles, desde enseres de escritorio (lápices, ceras…) hasta diminutos juguetes (una pareja de muñecos, canicas…), pasando por unas llaves y un reloj; todas ellas bagatelas de inocente apariencia, pero profundamente cargadas de significado. Aunque con un tono y unas intenciones bien distintas, treinta años más tarde, Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro también utilizaron una disposición similar como trampolín para sumergirnos en el delirante, opresivo, decadente y mágico universo de “Delicatessen” tras el contundente golpe de efecto inicial. En esta ocasión se trata de objetos bañados por el filtro ámbar de la nostalgia; trastos, hablando con propiedad, apelotonados sin orden ni concierto en un hipotético desván, que aparecen abandonados entre el polvo del olvido y los rasguños, cuando no roturas, de la vida. Que entre ellos se encuentre un mano amputada tampoco es fruto de la casualidad. Su función es, por si fuera poco, doble, puesto que además sirven como ingenioso soporte para el desfile de créditos de la película.

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Una variación de la escuela “objetista”, aunque en movimiento, se halla en los mil veces imitados títulos de crédito de “Seven”, pero éstos me los reservo para incluirlos en otro grupo que tengo intención de repasar más adelante. Mucho más recientemente, Jared Hess le dio una creativa vuelta de tuerca gastronómica a este recurso en “Napoleon Dynamite”, haciendo gala tanto de sus aires desenfadados y modestos como de su voluntad moderna y renovadora. Aquí, aparte de algunos enseres asociados de manera indefectible a la vida de todo estudiante, son los platos de comida que se nos van sirviendo ante nuestros ojos, los que respaldan la carta de presentación —¿o deberíamos decir “menú”?— de esta exitosa comedia nerd. Y para terminar, al menos de momento, merece la pena rescatar otra muestra cercana que también recoge ese mismo espíritu —por algo va de fantasmas—, devolviéndonos en este caso una auténtica naturaleza muerta en toda la amplitud de la expresión. Me refiero a la colección de objetos atrapados en el hielo que dan paso a “The river king”, un thriller sobrenatural protagonizado por Edward Burns que, a diferencia de sus títulos de crédito, pasó sin pena ni gloria por la cartelera. Esta vez, al margen de adelantarnos el desapacible clima que preside la cinta y cuál es el punto de partida de su argumento, parece que sus responsables quisieron combinar la idea de unas pruebas conservadas dentro de bolsas de plástico con el concepto de secretos enterrados que amenazan con salir de nuevo a la superficie con el deshielo.

En las imágenes: Detalle de los títulos de crédito de “Matar a un ruiseñor” © 1962 Brentwood Productions, Pakula-Mulligan y Universal International Pictures (UI). Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Napoleon Dynamite” © 2004 UIP. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Delicatessen” © 1991 Sofinergie Films, Sofinergie 2, Investimage 2, Investimage 3, Fondation GAN pour le Cinéma, Constellation, Hachette Première, Union Générale Cinématographique (UGC) y Victoires Productions. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “The river king” © 2005 Filmax. Todos los derechos reservados.

Martes 18 Marzo 2008

La sobreexplotación industrial que está sufriendo el cine de terror de un tiempo a esta parte, ya sea a base de innecesarios remakes, prescindibles secuelas o refritos presuntamente originales, ha repercutido visiblemente en la propia manera en que estos productos se anuncian. De igual modo que se lanzan cintas de terror como churros, hechas en serie a partir de fotocopias y retales reciclados, sus carteles son también, y salvo muy contadas excepciones, totalmente genéricos, intercambiables, anodinos e impersonales; a menudo, copias pobres y baratas de fórmulas que funcionaron en su momento. En el mejor de los casos, incluso, son mejores que la película misma. En el peor, son lo único que nos provoca espanto. Y es que, parafraseando el refrán popular, el póster es sin duda el mejor reflejo del alma de un film tanto para lo bueno como para lo malo. ¿Qué se puede esperar cuando tienen alma de plástico?

Para recordar los tiempos en los que el cartel de cine era sinónimo de arte, en Pleasure of Nightmares han ido recopilando varias galerías de afiches de terror que destacan por su imaginación, inteligencia, creatividad y contundencia a la hora de plasmar los contenidos de la película que representan. No todos los seleccionados pertenecen a largometrajes antiguos, pues, como les decía, afortunadamente hoy día todavía nos encontramos de vez en cuando con algunas ocasionales muestras de talento, originalidad y carácter entre tanto clon. Ya me contarán, o no, cuáles son sus preferidos, y si echan de menos o de más alguno, que no todo lo voy a decir yo. Además, creo que no hay género más apropiado para acompañar algo tan gore como la Semana Santa.

En la imagen: Cartel de “Zombi” © 1978 Laurel Group. Todos los derechos reservados. Cartel de “Hard candy” © 2005 Aurum. Todos los derechos reservados. Cartel de “Nosferatu, vampiro de la noche” © 1979 Werner Herzog Filmproduktion, Zweites Deutsches Fernsehen y Société des Etablissements L. Gaumont. Todos los derechos reservados.

Lunes 17 Marzo 2008

Gracias a esta noticia sobre un proyecto que volverá a reunir al equipo de “Las amistades peligrosas”, me he enterado de rebote de que Kathy Bates y James Caan son las estrellas de este anuncio de DirectTV en el que retoman los papeles que interpretaron hace casi 20 años en “Misery”, el genial thriller de Rob Reiner que llevó a la primera a ganar un Oscar® por su recreación de una pintoresca “fan fatal literaria”. Por cierto, aunque todos ellos siguen trabajando, no se puede decir que les haya ido tan bien como sus éxitos pasados auguraban.

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Esta no es la primera vez que DirectTV recurre a conocidos personajes del género para su promoción. Como seguramente recordaréis, hace unas cuantas Navidades lanzaron otro divertido spot protagonizado por iconos del terror como Darth Vader, Freddy Krueger, la Momia, Drácula, Chucky, Hannibal Lecter y la niña fantasma de “The Ring (La señal)”.

En la imagen: Kathy Bates en el anuncio de DirectTV - Copyright © 2008 DirectTV. Todos los derechos reservados.

Lunes 10 Marzo 2008

The Secret Cavern of Read Along Treasures es uno de esos santuarios frikis que no deberían faltar en la linkoteca de todos aquellos aficionados a las rarezas divertidas y nostálgicas, menos todavía si tienen intención de quitarle un poco de óxido a su inglés. Este sitio ofrece mp3 de un buen número de audiolibros basados en populares películas, series de televisión y cómics, la mayoría de los cuales vivieron su máximo apogeo durante los años 80. Algunos reproducen los argumentos originales mientras que otros presentan aventuras alternativas protagonizadas por los mismos personajes.

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Pero lo verdaderamente llamativo de esta web no es la estética retro-kitsch de algunas de sus portadas o el nivel casposo-delirante que alcanzan ciertos audios y tramas, ni siquiera el hecho paradójico de que sean Rambo y Rocky quienes te vayan a enseñar a leer, sino que se trata del lugar idóneo para los más vagos. Aquí no sólo encontrarás a alguien que lea los libros por ti, sino que incluye vídeos que te permiten seguir las imágenes al mismo tiempo que escuchas el texto, ahorrándote de este modo el esfuerzo de tener que pasar tú mismo las páginas, como sucede en el caso de “Karate Kid”, “El Planeta de los Simios”, “El Increíble Hulk”, “El Imperio contraataca”, “Star Trek”, “El agujero negro”, “La Mujer Maravilla”, “Daredevil”, “The Man-Thing”, “Los 4 Fantásticos”, “Starfighter: La aventura comienza” o Spiderman. También es cierto que si se tratara de novelas porno “habladas”, el sistema “manos libres” resultaría todavía de más utilidad.

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Además de los mencionados, en la sección de Audio se dan cita James Bond, “El Coche Fantástico”, “Masters del Universo”, Batman, “Transformers”, Superman, Flash Gordon, “El Equipo A”, “Dr. Jeckyll y Mr. Hyde”, “Dune”, “Godzilla”, Robin Hood, “Los duques de Hazzard”, Astérix, “Gremlins”, “La guerra de los mundos”, “Los Cazafantasmas”, el Drácula de la Hammer, “V”, “Conan, el bárbaro”, “Indiana Jones y el templo maldito”, “Battlestar Galactica”, “Top gun. Ídolos del aire” o “Tron”, entre otras muchas joyitas. Finalmente, no dejéis de visitar su apartado titulado Music, que congrega algunas interesantes y bizarras bandas sonoras al completo, varias de ellas relacionadas con el cine espacial.

En las imágenes: Diferentes cubiertas de la web The Secret Cavern of Read Along Treasures - Copyright © Kid Stuff y Rainbow Records. Todos los derechos reservados.

Viernes 7 Marzo 2008

Uno de los cortometrajes que hubieran podido optar al Oscar® este año era “The Pearce Sisters”, un trabajo auspiciado por la Aardman Animations que sorprenderá a aquellos que conozcan a esta reputada factoría británica por sus aventuras con la plastilina, pues no sólo está realizado mediante animación tradicional, sino que su estilo, acorde con el humor negrísimo —por no decir desquiciado y terrorífico— que desprende, se podría calificar de sórdido, feísta, grueso, grotesco.

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Al final esta pieza dirigida por Luis Cook no resultó nominada a la estatuilla, pero ganó un Premio BAFTA. Su argumento nos presenta a dos pintorescas hermanas de encanto escurridizo y salud mental ilocalizable —o sea, Puerto Hurraco way— que viven aisladas junto al mar. Sin embargo, esto no representa ningún obstáculo para que encuentren compañía a la hora de tomar el té… como buenas pescadoras que son. Ver “The Pearce Sisters” en Atom Films.

En la imagen: Fotograma de “The Pearce Sisters” - Copyright © 2007 Aardman Animations. Todos los derechos reservados.

Jueves 6 Marzo 2008

Actualización 07/03: De momento, aún puede verse aquí.

Dudo mucho que una conclusión diferente hubiera mejorado de forma sustancial la experiencia de ver “Soy leyenda”. Pero la cuestión es que, con motivo del próximo lanzamiento de su edición especial en DVD, se ha dado a conocer uno de los desenlaces alternativos que se rodaron para esta película de Martin Lawrence que protagonizan Will Smith y una perra que, injustamente, no aparece en los títulos de crédito, siendo como es lo mejor de la cinta.

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Como los finales no se cuentan, por muy alternativos que éstos sean, es mejor que lo vean por ustedes mismos. No he leído la novela de Richard Matheson en que se basa, así que ignoro si este broche resulta más fiel hacia el original o tal vez más consecuente con la historia. Simplemente diré que, aparte de tratarse de un “happy end” tremendamente complaciente, podría titularse “El triunfo del amor” por las cotas hippy-pastel tan ridículas que alcanza. Como lo están quitando de YouTube, por si acaso llegaran tarde, también pueden verlo directamente en Slash Film. Claro que, puestos a ser alternativos, siempre nos quedará The Asylum.

En la imagen: Fotograma de “Soy leyenda” - Copyright © 2007 Warner Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Weed Road y Overbrook Entertainment. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.