« Inicio | Archivo de la Categoría 'Serie B'
Miércoles 12 Marzo 2008

Varias décadas antes de que los palabras tunning y tuneo entraran a formar parte del vocabulario popular, en Estados Unidos ya existía un concepto similar conocido como hot-rod (sírvase con o sin guión según el gusto), y que no consistía en otra cosa más que en la personalización de los vehículos motorizados, no sólo para que tuvieran un aspecto único y distintivo acorde con el estilo de su dueño, sino, sobre todo, enfocada a la manipulación del motor con la intención de que alcanzaran más velocidad. Aunque el fenómeno del hot rod despegó en la década de los 30, experimentó su mayor auge entre los años 50 y 60, cuando la juventud norteamericana se lanzó a manipular sus automóviles y a protagonizar sus particulares competiciones en el asfalto. Ni que decir tiene que la sociedad puritana de la época vio aquello como otra manifestación más del Demonio, al igual que el rock and roll y la televisión.

hotrodmovies.jpg

El cine no se mantuvo ajeno a esta fiebre e inauguró así un subgénero llamado hot rod movies, que en español no son ni más ni menos que las típicas películas de coches y carreras. Estas cintas, normalmente de bajo presupuesto, estaban dirigidas principalmente al público juvenil, que se sentía identificado y seducido por el mensaje de libertad, rebeldía, competición, marginalidad, reafirmación y peligro que suele asociarse a la velocidad y a la gasolina. Buena parte de sus monotemáticos y amarillistas títulos incluían la palabra “hot rod”, mientras que las tramas, protagonizadas igualmente por adolescentes o post-adolescentes y muy estereotipadas, por lo general giraban en torno a rivalidades entre machos o bandas, conflictos generacionales y amorosos, delincuencia y accidentes. En fin, que junto a la acción sobre ruedas, ya fuera en forma de carreras o de persecuciones, no faltaban otro tipo de emociones fuertes, y abundaban todo tipo de curvas. A menudo los coches eran sustituidos o estaban acompañados por motocicletas o motos. En consonancia con sus salvajes ingredientes, los carteles con que se anunciaban eran potentes y llamativos, tanto por sus crispadas imágenes como por las sensacionalistas frases promocionales que utilizaban. Solían seguir dos líneas: la buenrollista, donde el centro de atención era alguna tía buena que daba la salida a los vehículos o se contoneaba entre los conductores; y la malrollista, en los que aparecían peleas, chicas malas, colisiones y persecuciones.

hotrodmovies2.jpg

Algunos largometrajes representativos de esta corriente fueron producciones como “Hot rod rumble”, “Hot car girl”, “Hot-rod girl”, “The choppers”, “Hot rods to Hell”, “Teenage thunder”, “High school hellcats”, “Thunder road” (escrita, protagonizada y producida por nada menos que Robert Mitchum) o “T-Bird gang”, entre muchos otros, si bien las cintas más famosas y más comerciales ligadas a este movimiento las encontramos en dos clásicos como “Rebelde sin causa”, protagonizada por James Dean, y “American graffiti” de George Lucas. Si quieren continuar por esta misma carretera, en Astounding B Monster y The Video Beat encontrarán una lista de los largometrajes más emblemáticos de la carrocería hot rod. Y no dejen de contemplar los divertidos pósters que se hallan disponibles CineMasterpieces, Movie Poster Service y Go Kat Go. Por último, merece la pena echarle un vistazo al interesante cortometraje documental de 1953 “The cool hot rod”: Parte 1 | Parte 2.

En las imágenes: Cartel de “Hot-rod girl” © 1956 Nacirema Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “Dragstrip riot” © 1958 Transworld Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “Motor psycho” © 1965 Eve Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “The choppers” © 1961 Rushmore Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “Hot cars” © 1956 Schenck-Koch Productions y Bel-Air Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “Chrome and hot leather” © 1971 AIP. Todos los derechos reservados.

Viernes 22 Febrero 2008

Aquellos que tienen el privilegio de conocerme desde hace tiempo —a mí y a mi modestia enfermiza—, sabrán que uno de mis clásicos favoritos de la Serie B de los años 50 es “Creature from the Black Lagoon”, una aventura de ciencia-ficción y terror, concebida originariamente en 3D, que en España fue maltitulada como “La mujer y el monstruo”. Entre las muchas razones que han convertido a esta película de Jack Arnold en un referente de culto para mí, destacan dos, y son así de simples: su monstruo anfibio y su cartel (o carteles). No cabe duda de que, a lo largo de la Historia, el género fantástico nos ha regalado criaturas mucho más interesantes y ricas que este Hombre-Agalla tanto desde un punto de vista psicológico como antropológico, pero, no me pregunten por qué, su atractivo diseño —una especie de híbrido entre pez, rana, reptil y humano—, la potente estética que aporta al film y su poder icónico me fascinan.

Esto viene a cuento porque hace un rato me he enterado de la muerte de Ben Chapman, el actor que se metió en la escamosa y resbaladiza piel de la Bestia que atemorizaba a la Bella Julie Adams, pero sólo cuando pisaba tierra firme —en las escenas acuáticas era el buceador y ocasional cineasta Ricou Browning quien se encargaba de darle vida—. Si le echan un vistazo a la ficha de Chapman en la IMDB, comprobarán que la carrera en el cine de este veterano de la Guerra de Corea y ex bailarín tahitiano no fue ni larga ni próspera —cuatro intervenciones, y tres de ellas sin acreditar; el colmo de la fama—. Quitando su participación en una serie de televisión, donde no en vano hizo de The Gill Man, la Criatura de la Universal se convirtió en el papel de su vida en un sentido figurado, aunque sobre todo en el sentido más literal. Ni siquiera contaron con él para las dos secuelas.

Eso sí, la veneración que despierta aún en la actualidad la cinta le había permitido vivir de rentas, como mínimo sentimentalmente hablando: hasta hace bien poco, todavía se paseaba por convenciones, festivales y demás eventos frikis. Además, viendo su foto, algunos de ustedes incluso se preguntarán si realmente habría necesitado ese sofisticado disfraz para encarnar a la bestia. A modo de homenaje, les dejo con un par de enlaces de interés: The Reel Gillman, página dedicada a todo lo relacionado con Ben Chapman y la película; y Creature from The Black Lagoon Website, un auténtico altar repleto de abundante, exclusivo y jugoso material sobre esta saga. También pueden ver un reportaje-entrevista con Chapman, el sensacional(ista) tráiler original del largometraje, y varias escenas y montajes.

En las imágenes: Detalle del cartel, foto de rodaje y fotograma de “La mujer y el monstruo”© 1954 Universal International Pictures. Todos los derechos reservados. Fotografía de Ben Chapman © The Reel Gillman. Todos los derechos reservados.

Lunes 4 Febrero 2008

Al principio me he quedado absolutamente pillada con esta galería de carteles japoneses de clásicos del terror y la ciencia-ficción USA de Serie B, entre los que se encuentran bastantes ediciones de la legendaria Hammer. Diseños enfermizamente sobresaturados de figuras, colores y letras en los que se da rienda a los contenidos más macabros, sensacionalistas y mórbidos. En fin, una delicia la mar de divertida. Pero, como decía, esto tan sólo era el principio…

La cuestión es que se trata de una web en japonés y no tenía ni pajolera idea de lo que decía, pero, inspeccionando por los diferentes enlaces de su índice, he descubierto que me hallaba ante un auténtico templo consagrado al cartelismo procedente del país del Sol Naciente. Y es que la página incluye muchas otras colecciones dedicadas a distintos géneros, caso del western, el thriller, la acción, la comedia y el romance.

Eso sin mencionar su apartado de estrellas, donde se dan cita Clint Eastwood, Steve McQueen, Alain Delon, Audrey Hepburn, John Wayne, Charlton Heston, Jean-Paul Belmondo, Catherine Deneuve y Alfred Hitchcock. Por si fuera poco, este exuberante surtido se completa con versiones niponas de los pósters de James Bond, publicidades de sesiones dobles, programas de mano de cine de terror, afiches de terror japonés y anuncios de estrenos actuales. ¡Wasabi!

En la imagen: Capturas de Moeru Movie - Copyright © 2007. Todos los derechos reservados.

Miércoles 23 Enero 2008

Yo de mayor quiero ser Olga Saglo y tener una galería de flickr tan apabullante como la suya. Y sobre todo, tanto tiempo libre para localizar y ver semejante cantidad de películas primero, y capturar sus fotogramas, colgarlos en la Red y clasificarlos después. Porque lo que tiene esta mujer ahí metido sobrepasa el tesoro; es un arsenal. La verdad es que no sé ni por dónde empezar… Imagínense centenares de deliciosas imágenes procedentes del cine de género, la Serie B, la exploitation y lo más under-cult-kitsch-clash-pulp-bizarre-pop-lalá que se puedan imaginar, con especial énfasis en el periodo de los 70 y 60, pero sin despreciar las dos décadas anteriores.

Por ejemplo, dentro de su carpeta dedicada a géneros cinematográficos, se puede encontrar material perteneciente al giallo italiano, la comedia, el terror, clásicos de presupuesto cero, suspense y acción, teen trauma o largometrajes de explotación juvenil, y cintas educacionales sobre drogas y alimentación. Pero ésta es tan sólo una de sus muchas colecciones, que se completan con las tituladas One Film Salute, Exploitative!, Good Looks, The Committee of Love and Beauty y Sea Hag Junction, y que se subdividen a su vez en otros tantos álbumes. ¡Para pasarse horas! Además de las series de fotografías pertenecientes a películas, actores y personajes, también cuenta con recopilaciones más específicas y curiosas, como las destinadas a teléfonos, televisores y maniquíes en el cine, mujeres de espaldas, documentales italianos, Jess Franco o los Shaw Brothers, Norma Desmond y las grandes damas del guiñol, o los anuncios y cortinillas que se proyectaban en los míticos drive-in (auto-cines). Aparte de poder tener acceso a todo este material, la de títulos nuevos que te permite descubrir. ¡Un altar para esta chica ya!

En la imagen: Captura de pantalla del set de flickr de Olga Saglo - Copyright © flickr. Todos los derechos reservados.